• Jose Arco

Guiando los sentidos (Parte I)

Acabo de volver de una de esas experiencias en la montaña que te marcan para siempre y que me hacen sentir muy feliz del trabajo que tengo.



El pasado 20 de Febrero comenzamos nuestro viaje a Noruega en el que 7 personas, una de ellas con ceguera, guiadas por mi compañero Yosu Vazquez y yo mismo. Nos adentrábamos en uno de los parajes más bonitos y espectaculares de Noruega, el Parque Natural de Hardangervidda, un lugar que el propio Sacketlon definió como la pequeña Antártida.


Este lugar fue elegido por muchos exploradores noruegos para preparar sus expediciones antárticas, pioneros como Scott, Amundsen y el propio Shacketlon encontraron aquí las condiciones más parecidas a las zonas polares en Europa.

La influencia del glaciar de Hardangerjøkulen genera unas condiciones especiales que lo hacen idóneo para experimentar las sensaciones que tuvieron estos pioneros.


Equipo sobre el glaciar de Handargerjokulen

La idea inicial surgió cuando mi compañero Yosu Vazquez y yo hablamos sobre la posibilidad de acompañar a una persona con ceguera a algún lugar donde necesitara la menor ayuda posible para progresar, es decir, prescindir de barras direccionales y de una persona que le ofreciera el brazo para caminar por montaña.


La idea era buscar un lugar donde una persona con ceguera tuviera la mayor sensación de libertad.

En seguida se me vino a la cabeza el

gran plato de Handangervidda

que había visitado un par de veces y

que me trae bonitos recuerdos de mi

formación como wilderness guide con

la European wilderness education school.

El reto era interesante, pues este lugar, si bien está relativamente bien comunicado, puede esconder, como ya he dicho, condiciones muy duras, máxime en la época elegida del año, febrero, donde las temperaturas pueden ser bajas, en torno a los 15 grados bajo cero.

Pero sobre todo el viento puede ser muy fuerte, llegando facilmente a los 100 km por hora, no en vano es uno de los lugares preferidos por los amantes del kite.


Las condiciones en Febrero pueden ser muy duras con vientos de más de 100 km por hora y temperaturas por debajo de quince grados bajo cero.

Pues bien, Yosu lo tenía claro, una de las personas candidatas para acompañarnos era Javi Rojas. Javi había venido con nosotros a recorrer la preciosa ruta de la senda Camille en el Pirineo Oscense y Navarro, y su fortaleza física, ha sido campeón del mundo de powerlifting, y sobre todo mental, lo hacían idóneo para esta experiencia.

Así que Yosu contactó con él y, efectivamente, Javi acepto sin pensarlo. Tras la experiencia en la senda Camille tenía gran confianza en nosotros y ya habíamos comentado la posibilidad de hacer alguna travesía futura juntos.

En cualquier caso él no se imaginaba nada parecido a lo que estábamos montando y eso le daba un toque especial.



Con nuestras pulkas en el plató. Foto sacada de la filmación de Antartik

Cinco meses antes nos pusimos con los preparativos, equipo, billetes de avión, dudas sobre la alimentación, grandes preocupaciones sobre donde haríamos nuestras necesidades..., en fin todo lo que suele pasar en este tipo de viajes, pero aderezado con humor, ilusión y un poco de nervios.


El equipo ha estado compuesto por Javier Rojas, Alfonso Antunez, Pepe Jimenez, Javier Sobrado, Txus Saez de Buruaga, Yosu Vazquez y yo mismo, Jose Arco.

Hemos tenido la suerte de que Chus y Javi han querido aprovechar esta experiencia personal para realizar un documental que proximamente podremos disfrutar. Seguro que será impactante, tanto por la calidad del material como por su maestría.

Finalmente salimos desde Barcelona el 20 de febrero de 2020 dirección a Oslo donde pasaríamos nuestra primera noche nórdica no sin antes haber "disfrutado" la experiencia de mover más de 250 kilos de material. Esta parte de las expediciones

es la que siempre me genera más desgaste, dolor de cabeza y a veces gastos inesperados.


Nos desplazamos con más de 250 kg de material.

Nuestro material está compuesto, entre otras cosas, de dos tiendas, una tipo tipi y otra túnel, ambas preparadas especificamente para estos entornos y capaces de soportar, bien montadas, vientos de más de 100 km por hora, sacos de dormir con temperatura de confort de al menos 25 bajo cero, nuestras pulkas y raquetas, en esta ocasión decidimos llevar raquetas por las características de nuestra expedición aunque lo más común y práctico es llevar esquís de back country, comida liofilizada para desayunos y cenas, comida energética, barritas, frutos secos, fruta deshidratada, etc..., hornillos, gasolina, chaquetones de pluma y un sin fin de objetos que son imprescindibles pero que no siempre se usan todos, dependiendo de las condiciones que te encuentres.



Tienda tunel montada cerca de Geilo

Así pues después de desembarcar en el aeropuerto, recoger todos los petates, cargarlos en el tren que nos llevaría al centro de Oslo y moverlos a nuestro hotel a peso, solo estaba a 350 metros de la estación aunque nos pareció mucho más, nos dedicamos a preparar nuestras pulkas ya en el mismo hotel.

La idea era montar las pulkas en nuestras habitaciones y por la mañana

transportarlas de nuevo a la estación donde cogeríamos el tren que nos llevaría a Finse, punto de inicio de nuestra travesía y así lo hicimos.

El tren salía a las 9:23 de la mañana y

a las 9:25 estábamos todos dentro,

no sin antes haber suplicado al revisor que esperara 2 minutos a la última pulka..., lección aprendida, el desayuno debería haber sido en el tren y no en el hotel ;).

Sin embargo vientos de 70 km por hora en Finse nos habían hecho tomar la decisión de cambiar nuestros planes. A media hora en tren antes de llegar a Finse se encuentra Geilo, esta localidad es pequeña pero mucho más poblada que Finse, donde realmente solo hay un hotel y un albergue, cerrado hasta principios de Marzo.

Geilo, se encuentra 200 metros más baja que Finse, además aún hay bosques que pueden protegerte del viento, pues también se esperaban 50 km por hora, y un bonito lago junto al bosque. Era el lugar perfecto para esperar a que mejoraran las condiciones en Finse y podríamos aprovechar el bosque para montar nuestro campamento y tener dos escenarios distintos en nuestra experiencia.


Vientos de más de 70 Km por hora en Finse nos hicieron cambiar nuestros planes.

Así que una vez llegó el tren a Geilo, nos bajamos, compramos gasolina para los hornillos, concretamente gaolina 4T de la que se usa para los cortacésped, y nos dirigimos hacia el bosque por el camino que circunvala el lago. Fue aquí donde Javi Rojas tuvo la primera oportunidad de tirar de su pulka en libertad.



Javi Rojas con su pulka en autonomía

Fueron alrededor de tres horas con un fuerte viento pero que nos hicieron tomar contacto con el entorno y comenzar a disfrutar de lo que nos esperaba. Finalmente llegamos al bosque y comenzamos a buscar un lugar donde ubicar nuestro campamento, necesitábamos el suficiente espacio entre los árboles, un joven hayedo, donde montar el tipi y la tienda.


Javi Rojas comento, "¡Sabeis que las botas de Alfonso se están mojando?"

Una vez localizado comenzamos con el montaje, en primer lugar el tipi. Cuando daba las instrucciones de cómo montar el tipi en condiciones de fuerte viento, Alfonso se quito las botas dejándose solo el botín interior y se introdujo dentro del tipi para colocar el palo central.

En ese momento teníamos aguanieve y todo se estaba humedeciendo incluidas las botas que Alfonso dejo sin protección y que ninguno reparamos en poner en un lugar protegido del aguanieve que caída, sin embargo Javi Rojas comento en voz alta ‘¿Sabéis que las botas de Alfonso se están mojando…?’



Nuestro Tipi amaneció totalmente cubierto de nieve.

En nuestras formaciones siempre hablamos de la visión de helicóptero, que es aquella que tienes que tener cuando estás realizando una tarea que te puede llevar a

concentrarte tanto en un punto determinado que te impida tener la visión de conjunto.

Pues bien , en esta circunstancia, la persona que tenía esa ‘visión’ de conjunto era una persona ciega. Aquí nos volvimos a plantear el significado de la palabra ‘ciego’, una vez más…


La comida liofilizada es la típica que te alimenta pero que nunca volverías al restaurante donde te la sirvieran.

Pepe y Jose preparando la cena.

Aquella noche fue la primera de varias

en las que disfrutamos dentro del tipi

de nuestra cena a base de liofilizados,

esta comida es básicamente pasta, carne, legumbres deshidratadas en una bolsa a la que añades agua hirviendo y te comes dentro de la misma bolsa

después de 10 minutos esperando

a que se rehidrate.

¿Que cómo sabe?, pues es el tipo de comida que si te ponen en un restaurante nunca vuelves pero que te alimenta.

Tras la cena y antes de ir a dormir hicimos algo que la experiencia me ha demostrado que es una herramienta imprescindible en este tipo de actividades, compartimos cada uno de nosotros como nos sentíamos a nivel físico y sobre todo emocional.

A nadie se le pide profundizar, es más no es obligatorio participar, pero rápidamente todo el mundo se da cuenta de lo importante que es compartir como te sientes y sobre todo saber como se siente la persona que va a dormir a tu lado y con la que vas a vivir una de las experiencias más intensas de tu vida.

Para dormir, 5 personas en el tipi y 2 en la tienda, primera oportunidad para probar los botes para hacer pipi dentro de la tienda con resultados sorprendentes…

(Continuara...)



Nuestra tienda túnel en el bosque cerca de Geilo.


No te pierdas la segunda parte de nuestra aventura nórdica. Sigue leyendo sobre nuestra travesía invernal en nuestro blog.
Jose Arco Guía de montaña

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